14 de octubre de 2009

Huérfanos (inédito)

In Memoriam M.S.

Madre, tierra venerable
de anchos y morenos brazos
de los consabidos pasos
que caminan junto al padre.

Se alza hoy tu canto noble
que suena a tambor sencillo
con el candor y el brillo que
alivia un corazón pobre.

Alma de todos los vientos
sonriendo trepada al Pampa
tarareando vas la zamba
que ha de abrigar nuestro aliento.

Negros tonos del mineral,
sabia luz de la semilla,
rojo cántaro de arcilla,
tibio faro de un boulevard.

Ronda tu fantasma ya,
bailando está en la avenida,
abrió en la ciudad la herida
de alma que canta y no está.

Te has ido entonando un son,
despacio tu voz lo acuna.
Hoy te vas y eres la luna
con que sueña el corazón.


Mataró, 5 octubre 2009

(c) Lino Elías Sapiainen

28 de septiembre de 2009

Indocumentado en el paraíso (inédito)

 
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Cada tarde en la plaza de la Estación Central de Milán, como en el atrio de un inmenso purgatorio de hormigón, habituales personajes en una espera incierta y vacía, se reunían a pasar las horas en grupo.
Hombres de diferentes nacionalidades, conformaban con sus penurias individuales el estrato marginal de la sociedad. Sin trabajo, sin casa, sin papeles y sin algún  dominio de la lengua, aguardaban un inesperado golpe de la suerte o sólo un día más.  


Está solo por el momento,
porque desde hace algún tiempo,
su alma es su propio abismo y
nadie vino a salvarlo de sí mismo.

Cuando el vacío lo carcoma,
será arduo restar completo.
Para aplacar aquel tormento,
buscará consumir, al menos,
la sangre de alguna manera.

-Sgradevole!- murmuran los vecinos
- É un drogato; demonio; depravato!-
pero no se acerca un cristiano.

Inerme, frente a la galaxia,
buscará evadirse de cualquier modo.
Sólo él, ha de llenar sus espacios,
Todo sabe absurdo sin una clave. 


Pavía, agosto 2003

(c) Lino Elías Sapiainen

28 de abril de 2009

De Otoño Delfín (2009)

El amor/3 

Era uno de esos días.
La lluvia parecía
caer con estruendo y no caía.
Era uno de esos días
en que los árboles, sus alas,
agitaban con furia.
Mas sólo apacibles dormían.
Todo a mi parecía.
Nada era así aquel día.
Era que yo iba a verte,
que tal vez te vería.

(c) Lino Elías Sapiainen