22 de julio de 2012

Victor Hugo (1802-1885)

Del libro "Les Contemplations" (1830-1855)

XXIV 

Feliz el hombre, al eterno destino encausado,
aquel que cual viajero, al despunte, ha madrugado,
que despierta con espíritu pleno de ensueño;
y al alba se dispone a la lectura y al ruego.

Sumido en lecturas, ve nacer el día lento,
y se abre dentro de su alma como un firmamento.
Él aprecia ostensible el pálido resplandor
de las cosas de su estancia y dentro suyo el fulgor.

Se cree en casa solo, todos están reposando;
mas cuando, con su dedo su boca va cerrando,
tras de sí, mientras el extasis colma su interno,
graciosos querubines espían su cuaderno.

((c) Traducción Lino Elías Sapiainen)