28 de septiembre de 2009

Indocumentado en el paraíso (inédito)

 
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Cada tarde en la plaza de la Estación Central de Milán, como en el atrio de un inmenso purgatorio de hormigón, habituales personajes en una espera incierta y vacía, se reunían a pasar las horas en grupo.
Hombres de diferentes nacionalidades, conformaban con sus penurias individuales el estrato marginal de la sociedad. Sin trabajo, sin casa, sin papeles y sin algún  dominio de la lengua, aguardaban un inesperado golpe de la suerte o sólo un día más.  


Está solo por el momento,
porque desde hace algún tiempo,
su alma es su propio abismo y
nadie vino a salvarlo de sí mismo.

Cuando el vacío lo carcoma,
será arduo restar completo.
Para aplacar aquel tormento,
buscará consumir, al menos,
la sangre de alguna manera.

-Sgradevole!- murmuran los vecinos
- É un drogato; demonio; depravato!-
pero no se acerca un cristiano.

Inerme, frente a la galaxia,
buscará evadirse de cualquier modo.
Sólo él, ha de llenar sus espacios,
Todo sabe absurdo sin una clave. 


Pavía, agosto 2003

(c) Lino Elías Sapiainen

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