30 de septiembre de 2012

Eugenio Montale (1896-1981)

Del libro "La Bufera e Altro" (1956)

La Tempestad


La tempestad vuelca en las duras hojas
de la magnolia, los holgados truenos
de marzo y el granizo,

(los sonidos de cristal, en tu nido
nocturno te sobrecogen; del oro
que se ha extinguido en las caobas,
y sobre el canto de los libros encuadernados,
arde todavía un grano de azúcar
en la piel de tus párpados)

la centella alumbra
árboles y muros y los sorprende
en aquella eternidad del instante
-mármol cunde y destrucción-
que esculpida dentro tuyo llevas
para tu condena y que te encadena
más que el amor a mi, extraña hermana,-

y luego el estruendo abrupto, los sistros
rugir de tambores sobre la fosa
ávida, zapateo de fandango
y aún, algún gesto con el que aferrar...

Como cuando
te diste vuelta y con la mano, limpia
la frente, de la nube de cabellos,
me saludaste-para entrar en la oscuridad.

((c) Traducción Lino Elías Sapiainen)

22 de julio de 2012

Victor Hugo (1802-1885)

Del libro "Les Contemplations" (1830-1855)

XXIV 

Feliz el hombre, al eterno destino encausado,
aquel que cual viajero, al despunte, ha madrugado,
que despierta con espíritu pleno de ensueño;
y al alba se dispone a la lectura y al ruego.

Sumido en lecturas, ve nacer el día lento,
y se abre dentro de su alma como un firmamento.
Él aprecia ostensible el pálido resplandor
de las cosas de su estancia y dentro suyo el fulgor.

Se cree en casa solo, todos están reposando;
mas cuando, con su dedo su boca va cerrando,
tras de sí, mientras el extasis colma su interno,
graciosos querubines espían su cuaderno.

((c) Traducción Lino Elías Sapiainen)