3 de febrero de 2013

La ciudad de las estatuas (inédito)



Mapa de caras que
en su expresión exponen
la mirada solemne
del transcurso perpetuo.

Calles sin una luz,
y entre el difuso gris,
el voluminoso perfil
de bloques de cemento.

Silencio absurdo, incesante
silbido de la inexistencia;
que al traspasar los tímpanos,
aloja un reloj en la carne.

Desierto de avenidas
e inmuebles de persianas bajas,
completos cementerios, ni una flor,
pulcro y lustroso mármol
de prolijas insignias.

Nada ha muerto, todo está allí.
En la buhardilla de Plaza de Mayo,
la luz prosigue intacta;
hay alguien escribiendo.
Junto al célebre buzón de la esquina,
aguarda, el pasado, fumando.

Más allá, en el entrevero,
de recortadas y adoquines,
la célebre banda sigue tocando,
más que nunca y como siempre.

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