La noche del primero de enero de 1599, mientras yacía en el lecho de una prostituta, Miguel Ángel Merisi, llamado “Caravaggio”, pintor y hombre irascible, soñó que Dios lo visitaba. Se le presentaba en la figura de Cristo y dejaba caer sobre él un dedo que lo indicaba.
Miguel Ángel se encontraba en una taberna, jugando y apostando. Sus amigos eran un par de granujas, alguno estaba borracho. Y él...él no era Miguel Ángel Merisi, el pintor reconocido, sino un cliente cualquiera, un canalla. Cuando Dios apareció estaba blasfemando a Cristo y reía.
-¡Tú!-anunció el dedo de Cristo sin hablar.
-¿Yo?-contestó Merisi con estupor-No soy un santo por vocación. Soy un pecador, no puedo ser elegido-.
Pero el rostro de Cristo era inflexible, sin alternativa. Su mano llana no se prestaba a dudas.
Merisi, inclinó la cabeza y miró el dinero sobre la mesa.
-He violado-recalcó-he asesinado, soy un hombre con las manos cubiertas de sangre.
El camarero apareció trayendo alubias y vino. Merisi se puso a comer y bebió. Todos estaban inmóviles y al lado suyo, sólo él movía las manos y la boca como un fantasma. También el Cristo permanecía inmutable, mantenía su mano firme y con el dedo lo apuntaba.
Merisi se levantó y lo siguió. Desembocaron en un callejón mugriento y Merisi se puso a orinar sobre una piedra todo el vino que había bebido aquella noche.
-Dios ¿por qué me buscas?-le preguntó a Cristo. El descendiente del hombre lo miró sin responder.
Caminaron a lo largo del callejón y desembocaron a una plaza desierta.
-Estoy triste-confesó Merisi. El Cristo volvió a mirarlo y nada contestó. Se sentó sobre una banqueta de piedra y se quitó las sandalias. Se masajeó los pies y dijo:
-Me encuentro cansado, he venido a pie desde la Palestina para buscarte.
Merisi vomitaba apoyado en el muro de una esquina.
-¡Soy un pecador!-exclamó-¡no debes buscarme!
El Cristo se le acercó y tocó su brazo.
-Yo te he hecho pintor-precisó-y quiero un cuadro tuyo. Luego puedes continuar camino a tu destino.
Miguel Ángel Merisi se limpió la boca y preguntó:
-¿Qué cuadro?
-La visita que te he hecho esta noche a la taberna, sólo que tu serás Mateo.
-De acuerdo-dijo Merisi-lo haré. Y se dio media vuelta en el lecho. En aquel momento la ramera lo aferró entre sus brazos roncando.
((c) Traducción Lino Elías Sapiainen)
Para ver "La vocación de San Mateo" de Caravaggio pichar aquí .
1 comentario:
Certera prosa.
Saludos.
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